Ciudades y comunidades sostenibles. ODS 11

Las urbes crecen rápidamente para albergar a cada vez más humanos: la mitad, 3.500 millones de personas, vivimos hoy en día en ellas y se prevé que esta cifra aumente a 5.000 millones para el año 2030.

A pesar de que las ciudades sólo ocupan el 3% de la Tierra, representan entre el 60% y el 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono. Con el espacio muy cotizado, y con el objetivo de disminuir la contaminación y aumentar la biodiversidad, muchas ciudades miran hacia el cielo: apuestan por los techos verdes y los jardines verticales.

Los techos verdes son espacios de vegetación ubicados en lo alto de los edificios que pueden albergar una gran variedad de plantas y árboles. Y en los jardines verticales, numerosas plantas, generalmente de tamaño mediano y pequeño, juegan entre balcones y ventanas tapizando las fachadas.

La presencia de árboles y plantas disminuye la mala calidad del aire y mitigan el calentamiento global, ya que atrapan las partículas contaminantes y convierten el dióxido de carbono en oxígeno. Además, atenúan la contaminación acústica y actúan como amortiguadores térmicos durante todo el año.

Ciudades de techos verdes

La ciudad de Basilea, en Suiza, es el área urbana con más techos verdes per cápita del mundo. Y Copenhague, en Dinamarca, fue la primera ciudad europea que legisló obligando a los edificios de nueva construcción a instalar algún tipo de cubierta verde como parte de su estrategia para convertirse en la primera ciudad del mundo cero emisiones en el año 2025.

Ciudades alemanas como Berlín, Múnich o Stuttgart llevan desde hace 50 años apostando por las cubiertas verdes y alrededor del 35% han legislado sobre la materia. Y en Francia, desde 2015, las azoteas de los nuevos edificios que se construyen en las zonas comerciales deben estar cubiertas, al menos parcialmente, de plantas o, si no, de paneles solares. Toronto, en Canadá, fue en 2010 la primera ciudad de América del Norte en legislar sobre la materia.

A los techos verdes y jardines verticales se han sumado otras ciudades del mundo como Chicago, Nueva York y Shangái.

Tarannà Viajes con Sentido con los ODS

En agosto, Tarannà Viajes con Sentido se centra en el Objetivo del Desarrollo 11, que busca lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles. Y para ello tienen que enfrentarse a numerosas problemáticas como la contaminación del aire, la recogida y gestión de residuos, la falta de fondos para prestar servicios básicos, la escasez de políticas apropiadas en materia de tierras y vivienda y el deterioro de la infraestructura que aumenta la desigualdad entre ciudades.

Tarannà Viajes con Sentido trabaja los ODS buscando la cooperación entre los participantes de la cadena de suministro para redoblar los esfuerzos, proteger y salvaguardar el patrimonio natural y cultural de los países en los que trabajamos, así como apoyar los vínculos económicos, sociales y ambientales positivos entre las zonas urbanas, periurbanas y rurales, fortaleciendo la planificación del desarrollo nacional y regional.

Para ello, contratamos servicios sostenibles y responsables siempre que esto sea viable en el destino, entendemos que cada país o destino tiene una velocidad diferente en el compromiso con la sostenibilidad, aun así estamos aplicando este concepto sobre todo en la selección de alojamientos con buenas prácticas medioambientales o incluso sellos que así lo certifiquen. Compartimos en nuestras negociaciones avances para la mejora de flotas de vehículos actualizadas, y difundimos entre nuestros clientes, pieza clave, el respeto por el patrimonio cultural de todos los países que visitamos. Creemos que el respeto es la mejor tarjeta de presentación en todo el mundo.

¿QUÉ SON LOS ODS?

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos Mundiales, son un llamado universal a adoptar medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad. Fueron presentados en la Asamblea General de las Naciones Unidas del 25 de septiembre de 2015 y entraron en vigor en enero de 2016.

Hay un total de 17 objetivos, cada uno de ellos tiene metas específicas (unas 169). Deben alcanzarse en los próximos 15 años. Proporcionan orientaciones y metas claras para su adopción por todos los países según los desafíos ambientales del mundo en general. Los ODS conllevan un espíritu de colaboración y pragmatismo para elegir las mejores opciones con el fin de mejorar la vida, de manera sostenible, para las generaciones futuras.

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